Cuando experimentas una comunión tan estrecha con Dios cada día y cada instante, aprendes a deleitarte en él. Aprendes a disfrutar hacer su voluntad. Entonces Dios también disfruta concederte los deseos de ti corazón. Pues su corazón y yo tuyo están entrelazados. ¿Deseas que él viva en ti? Abrele tu corazón.

Estoy leyendo Salmo 37:4 https://ref.ly/Ps37.4 vía @EstudioBiblia

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