Es maravilloso que nuestro Dios, alto y sublime quiera vivir en ti y en mí. La Biblia describe al cristiano genuino como templo del Espíritu Santo, como tal es su privilegio procurar su cuerpo y ser entero esté en las condiciones optimas para que Dios pueda manifestar su gloria a través de él para bendición de muchos.

Esta es la frase final de la oración de Jonas dentro del gran pez. Dios tuvo que intervenir para hacerlo recapacitar y reconocer su mal proceder, además en su gracia lo salvó. No esperes a reconocer a Dios en circunstancias poco envidiables. Reconoce su salvación, ofrece tu vida como un sacrificio vivo y cumple las promesas que le has hecho.

A toda acción corresponde una reacción, tarde o temprano, pero que dicha es hacer el bien a un hijo o hija de Dios, la promesa por parte de Jesús es que tendrá una recompensa. ¿Quieres saber cuál será? Entonces vive haciendo el bien motivado por el amor de Dios en tu corazón.

Esta profecia de Joel es para estos últimos tiempos antes del gran día terrible de Dios. Es decir antes de su segunda venida que será terrible para los que rechazaron la obra del Espíritu Santo y a Cristo el Salvador, estos últimos son los que claman a las peñas que caigan sobre ellos. Pero para los que tienen a Cristo y han clamado por el Espiritu Santo es otorgado sin restricciones. Y tu, ¿de que grupo quieres ser?

Dios es santo, su presencia santifica el lugar donde está, no puede haber impureza allí.La Biblia dice que tu Dios quiere habitar en ti y en mi y hacer de nosotros un templo del Espíritu Santo. Permite que él al vivir en ti, santifique tu vida para que todos los que te rodean reconozcan que Él es Dios.